Enseñando modales Artículo por: Armin Brott.
Cuando nuestros hijos eran bien chiquitos, no nos preocupábamos mucho por sus modales. Como infantes, sus eructos ruidosos normalmente provocaban risa, y según aprendían a hablar, considerábamos adorables sus insultos involuntarios o su conducta aparentemente grosera. Pero, cuando los chicos ingresan al preescolar y comienzan a tener compañeros de juego y fiestas de cumpleaños, los modales se hacen cada vez más importantes.
Los chicos que no aprenden respeto, buenos modales y cómo comportarse con los demás, corren el riesgo de ser rechazados por otros, ganarse la antipatía de maestros y compañeros de clase durante los años escolares, y tener problemas en circunstancias sociales como adultos.
Desafortunadamente, enseñarles modales a los chiquitos no es fácil. Si los preescolares pudieran hacer un dibujo del universo, se pondrían en el mismo centro. Quieren ser los primeros, los mejores y los más fuertes, y quieren que todos a su alrededor se den cuenta. Ellos no están precisamente interesados en las necesidades de nadie más.
La buena noticia es que probablemente ya empezaste a enseñarle modales. Cuando tu chiquito quiere más comida, vos lo incitás a decir por favor. Y cuando tu preescolar recibe un regalo, le fomentás los modales preguntándole, "¿qué se le dice a la abuela?"
Aunque decir por favor y gracias es un buen inicio, hay más que eso para tener buenos modales. En general, enseñarles se trata acerca de inculcar la buena conducta en situaciones diversas. Estas son algunas maneras para hacerlo:
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Empezá con calma. Para los chicos de 3 años, por favor y gracias son primero; luego añadí " permiso". El protocolo telefónico, "un gusto" y las notas de agradecimiento están muy lejos.
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Dales algunas estrategias. En el mismo instante que contestás el teléfono o empezas a hablar con alguien, tu preescolar tendrá una necesidad incontenible repentina de hablarte o mostrarte algo. Intentar detener esa necesidad es tan inútil como evitar los terremotos en California. Lo que sí podés hacer es enseñarle a tu hijo a decir cortésmente "permiso", o a apretar tu brazo en lugar de gritar. Según crezca podés explicarle la diferencia entre los buenos motivos por los cuales interrumpir y los malos. Necesitar una merienda es un mal motivo. Fuego en la cocina es uno bueno. Si tu hijo utiliza una de las estrategias, responde de inmediato. Ignorar un suave apretón de brazo le enseña a tu hijo que gritar es una mejor opción: por lo menos capta tu atención.
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Practicalo y no lo dejes en palabras. Utilizá por favor, gracias y con permiso con tus chicos y con cualquier otra persona con la que te comuniques. Si no decís "por favor" cuando le pedís que recoja sus juguetes, u olvidás el "gracias" cuando tu esposo/a te da un regalo en el Día de San Valentín, estás socavando todas las magníficas lecciones por las que luchaste.
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Demostralo con tus acciones. Asimismo, tenerle la puerta a la persona que va detrás tuyo y ayudar a un anciano a cruzar la calle, son ejemplos de un comportamiento educado. Gritándole al idiota que te hizo el corte en la ruta demuestra exactamente lo contrario.
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Sé consistente. Los modales y el buen comportamiento no son solamente para la compañía o para salir a comer. Necesitan ser parte de tu rutina diaria.
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Omití el sermón. Demasiados padres emprenden sermones interminables como "¡dejá de gritar! ¿Cuántas veces tengo que decirte que hagas más silencio en casa?" Frases breves, al grano como "hablá bajo por favor" son mucho más efectivas. Lo mismo con el comportamiento. Si tu hijo agarra la comida con sus manos, en lugar de sermonearle sobre la historia de los utensilios en los Estados Unidos, simplemente dale un tenedor.
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Más zanahorias y menos palos. Los preescolar
es realmente quieren hacer lo correcto y no pueden resistirse a los cumplidos. Así que cuando tu chiquito se comporte muy bien, sé generoso con un elogio. Y sé específico: "estoy tan orgulloso/a por la forma en que dijiste 'con permiso' cuando estabas tratando de captar mi atención", o "hiciste precisamente lo correcto cuando le pediste disculpas a tu hermanito por haber dejado caer un bloquecito sobre su pie".
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Respetá a tu niño. Si tu hijo se comporta de una mala manera, llevalo aparte y discutí la situación en privado. Criticar a tu hijo frente a otros lo avergonzará y puede causar una actitud más grosera más adelante como una forma de vengarse contra vos.
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Establecé las consecuencias y hacelas cumplir. La barrera de los modales debe subir a medida que tu hijo crece. De manera que si te exige que vayas a la sala y le lleves el osito de peluche que dejó ahí, decile que tendrá que buscarlo él mismo. Y si no te da las gracias por servirle el gran vaso de leche que pidió, sacáselo hasta que lo haga.
Por último, mantené tus expectativas razonables. Aunque hay libros y DVD's que alegan crear un chico bien educado y encantador en cuestión de días, ahorrate el dinero. La realidad es que enseñar buenos modales es un proceso que tomará años. Mientras tanto, vas a tener que estar preparada para recordarle al chico docenas de veces cada día antes de que asimile el mensaje realmente.
Nota auspiciada por Pampers
Enseñando modales Artículo por: Armin Brott.
Cuando nuestros hijos eran bien chiquitos, no nos preocupábamos mucho por sus modales. Como infantes, sus eructos ruidosos normalmente provocaban risa, y según aprendían a hablar, considerábamos adorables sus insultos involuntarios o su conducta aparentemente grosera. Pero, cuando los chicos ingresan al preescolar y comienzan a tener compañeros de juego y fiestas de cumpleaños, los modales se hacen cada vez más importantes.
Los chicos que no aprenden respeto, buenos modales y cómo comportarse con los demás, corren el riesgo de ser rechazados por otros, ganarse la antipatía de maestros y compañeros de clase durante los años escolares, y tener problemas en circunstancias sociales como adultos.
Desafortunadamente, enseñarles modales a los chiquitos no es fácil. Si los preescolares pudieran hacer un dibujo del universo, se pondrían en el mismo centro. Quieren ser los primeros, los mejores y los más fuertes, y quieren que todos a su alrededor se den cuenta. Ellos no están precisamente interesados en las necesidades de nadie más.
La buena noticia es que probablemente ya empezaste a enseñarle modales. Cuando tu chiquito quiere más comida, vos lo incitás a decir por favor. Y cuando tu preescolar recibe un regalo, le fomentás los modales preguntándole, "¿qué se le dice a la abuela?".
Aunque decir por favor y gracias es un buen inicio, hay más que eso para tener buenos modales. En general, enseñarles se trata acerca de inculcar la buena conducta en situaciones diversas. Estas son algunas maneras para hacerlo:
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Empezá con calma. Para los chicos de 3 años, por favor y gracias son primero; luego añadí " permiso". El protocolo telefónico, "un gusto" y las notas de agradecimiento están muy lejos.
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Dales algunas estrategias. En el mismo instante que contestás el teléfono o empezas a hablar con alguien, tu preescolar tendrá una necesidad incontenible repentina de hablarte o mostrarte algo. Intentar detener esa necesidad es tan inútil como evitar los terremotos en California. Lo que sí podés hacer es enseñarle a tu hijo a decir cortésmente "permiso", o a apretar tu brazo en lugar de gritar. Según crezca podés explicarle la diferencia entre los buenos motivos por los cuales interrumpir y los malos. Necesitar una merienda es un mal motivo. Fuego en la cocina es uno bueno. Si tu hijo utiliza una de las estrategias, responde de inmediato. Ignorar un suave apretón de brazo le enseña a tu hijo que gritar es una mejor opción: por lo menos capta tu atención.
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Practicalo y no lo dejes en palabras. Utilizá por favor, gracias y con permiso con tus chicos y con cualquier otra persona con la que te comuniques. Si no decís "por favor" cuando le pedís que recoja sus juguetes, u olvidás el "gracias" cuando tu esposo/a te da un regalo en el Día de San Valentín, estás socavando todas las magníficas lecciones por las que luchaste.
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Demostralo con tus acciones. Asimismo, tenerle la puerta a la persona que va detrás tuyo y ayudar a un anciano a cruzar la calle, son ejemplos de un comportamiento educado. Gritándole al idiota que te hizo el corte en la ruta demuestra exactamente lo contrario.
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Sé consistente. Los modales y el buen comportamiento no son solamente para la compañía o para salir a comer. Necesitan ser parte de tu rutina diaria.
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Omití el sermón. Demasiados padres emprenden sermones interminables como "¡dejá de gritar! ¿Cuántas veces tengo que decirte que hagas más silencio en casa?" Frases breves, al grano como "hablá bajo por favor" son mucho más efectivas. Lo mismo con el comportamiento. Si tu hijo agarra la comida con sus manos, en lugar de sermonearle sobre la historia de los utensilios en los Estados Unidos, simplemen
te dale un tenedor.
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Más zanahorias y menos palos. Los preescolares realmente quieren hacer lo correcto y no pueden resistirse a los cumplidos. Así que cuando tu chiquito se comporte muy bien, sé generoso con un elogio. Y sé específico: "estoy tan orgulloso/a por la forma en que dijiste 'con permiso' cuando estabas tratando de captar mi atención", o "hiciste precisamente lo correcto cuando le pediste disculpas a tu hermanito por haber dejado caer un bloquecito sobre su pie".
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Respetá a tu niño. Si tu hijo se comporta de una mala manera, llevalo aparte y discutí la situación en privado. Criticar a tu hijo frente a otros lo avergonzará y puede causar una actitud más grosera más adelante como una forma de vengarse contra vos.
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Establecé las consecuencias y hacelas cumplir. La barrera de los modales debe subir a medida que tu hijo crece. De manera que si te exige que vayas a la sala y le lleves el osito de peluche que dejó ahí, decile que tendrá que buscarlo él mismo. Y si no te da las gracias por servirle el gran vaso de leche que pidió, sacáselo hasta que lo haga.
Por último, mantené tus expectativas razonables. Aunque hay libros y DVD's que alegan crear un chico bien educado y encantador en cuestión de días, ahorrate el dinero. La realidad es que enseñar buenos modales es un proceso que tomará años. Mientras tanto, vas a tener que estar preparada para recordarle al chico docenas de veces cada día antes de que asimile el mensaje realmente.
Nota auspiciada por Pampers
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