En el bebé, el llanto cumple distintos propósitos: Es una manera de pedir ayuda cuando tiene hambre o está incómodo, le ayuda a no dejar pasar sonidos u otras sensaciones que son demasiado intensas para él y, también, le permite liberar tensiones.
Durante el día, los bebés suelen tener períodos en los que se sienten molestos, aunque no estén con hambre, incómodos ni cansados. Nada que intentes hacer en esta situación lo consolará, pero inmediatamente luego de estos llantos tu bebé puede parecer estar más alerta que antes, y luego de eso puede dormirse más profundamente que lo usual. Este tipo de llanto molesto parece ayudarlos a deshacerse del exceso de energía para que puedan volver a un estado de satisfacción.
Prestá atención a los diferentes tipos de llanto de tu bebé. Pronto vas a poder darte cuenta cuando quiere que lo alcen, que lo atiendan o cuando quiere que "lo dejen solo". Podés llegar a identificar las necesidades específicas de tu bebé por la manera en la que llora. Por ejemplo, un bebé hambriento habitualmente tiene un llanto corto, grave, y se levanta y cae. Un llanto de enojo tiende a ser más turbulento. Un llanto de dolor o angustia generalmente viene de golpe y fuerte con un grito largo y agudo, seguido por una larga pausa y luego un llanto monótono. El llanto para que "lo dejen solo" es habitualmente similar al llanto de hambre. No va a pasar mucho tiempo antes de que te des cuenta qué es lo que te está pidiendo tu bebé con su llanto.
Cuando respondés a su llanto, tratá de satisfacer sus necesidades más urgentes primero. Si tiene frío, está con hambre y sus pañales están mojados; primero dale calor, luego cambia su pañal y, por último, dale de comer. Si nada parece estar mal pero no hay manera de calmar su llanto, intenta consolarlo utilizando las siguientes técnicas: Mecerlo en tus brazos, balanceádolo de un lado a otro; hablarle o cantarle; poner música suave; caminar con el bebé en tus brazos o en el cochecito; darle palmaditas en la espalda; baños de agua tibia (a la mayoría de los bebes les gusta esto).
Recordá que todos los bebés lloran, muchas veces sin causa aparente. Los recién nacidos lloran aproximadamente 4 horas por día. Es parte de la adaptación a la vida fuera de la panza de la mamá. Las madres no siempre pueden consolar el llanto de su bebé. Es por esto que hay que enfrentar la situación de una manera realista, mantener la calma, disponer de ayuda, tener un descanso adecuado y, sobre todo, disfrutar de los momentos maravillosos vividos con tu bebé.
Nota auspiciada por Nestle
En el bebé, el llanto cumple distintos propósitos: Es una manera de pedir ayuda cuando tiene hambre o está incómodo, le ayuda a no dejar pasar sonidos u otras sensaciones que son demasiado intensas para él y, también, le permite liberar tensiones.
Durante el día, los bebés suelen tener períodos en los que se sienten molestos, aunque no estén con hambre, incómodos ni cansados. Nada que intentes hacer en esta situación lo consolará, pero inmediatamente luego de estos llantos tu bebé puede parecer estar más alerta que antes, y luego de eso puede dormirse más profundamente que lo usual. Este tipo de llanto molesto parece ayudarlos a deshacerse del exceso de energía para que puedan volver a un estado de satisfacción.
Prestá atención a los diferentes tipos de llanto de tu bebé. Pronto vas a poder darte cuenta cuando quiere que lo alcen, que lo atiendan o cuando quiere que "lo dejen solo". Podés llegar a identificar las necesidades específicas de tu bebé por la manera en la que llora. Por ejemplo, un bebé hambriento habitualmente tiene un llanto corto, grave, y se levanta y cae. Un llanto de enojo tiende a ser más turbulento. Un llanto de dolor o angustia generalmente viene de golpe y fuerte con un grito largo y agudo, seguido por una larga pausa y luego un llanto monótono.
El llanto para que "lo dejen solo" es habitualmente similar al llanto de hambre. No va a pasar mucho tiempo antes de que te des cuenta qué es lo que te está pidiendo tu bebé con su llanto.
Cuando respondés a su llanto, tratá de satisfacer sus necesidades más urgentes primero. Si tiene frío, está con hambre y sus pañales están mojados; primero dale calor, luego cambia su pañal y, por último, dale de comer. Si nada parece estar mal pero no hay manera de calmar su llanto, intenta consolarlo utilizando las siguientes técnicas: Mecerlo en tus brazos, balanceádolo de un lado a otro; hablarle o cantarle; poner música suave; caminar con el bebé en tus brazos o en el cochecito; darle palmaditas en la espalda; baños de agua tibia (a la mayoría de los bebes les gusta esto).
Recordá que todos los bebés lloran, muchas veces sin causa aparente. Los recién nacidos lloran aproximadamente 4 horas por día. Es parte de la adaptación a la vida fuera de la panza de la mamá. Las madres no siempre pueden consolar el llanto de su bebé. Es por esto que hay que enfrentar la situación de una manera realista, mantener la calma, disponer de ayuda, tener un descanso adecuado y, sobre todo, disfrutar de los momentos maravillosos vividos con tu bebé.
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