-!Van a ser abuelos!...tal vez con un brindis, o por intermedio de una carta, tal vez mediante una llamada telefónica o quizá de otra manera...la noticia ha llegado.
El pensar lo que sucede en los "abuelos" ante estas palabras requeriría recorrer diferentes caminos y aún así, seguramente no los agotaríamos. Pero la invitación es a pensar algunas cuestiones en torno a la llegada de un bebé a la familia, entendida ésta en su carácter extenso; es decir, incluyendo tres generaciones.
Al ver a sus hijos como padres, los venidos abuelos se confrontan con el inexorable crecimiento tanto de sus hijos, como de ellos mismos. Verlos adquiriendo nuevas responsabilidades, inaugurando tal vez características de su adultez, marcan hitos importantes en el desarrollo de la familia: inserción laboral, salida de la universidad, casamiento, etc. Pero ésta, incluye la llegada de un nuevo bebé a toda la familia y por lo tanto la invitación a recordar lo que vivieron, sintieron, en aquella experiencia en la que eran ellos los protagonistas.
Su relación con los nietos, a diferencia que con los hijos, tiene la virtud de no estar enmarcada en un objetivo educativo, y al despreocuparse de ello intentan darles aquellas cosas que a sus mismos hijos tal vez les negaron.
Los abuelos están en otra etapa de la vida en relación a la que fueron padres, priorizando disfrutar del presente. Es así que los nietos encuentran en sus abuelos "compinches", que adoptan en muchos casos una posición de mediadores entre los nietos y los padres. Esto podría generar diferencias entre padres y abuelos acerca de la crianza de los niños.
La llegada de ese bebé los orienta hacia un nuevo proyecto en relación al futuro, haciendo anclaje en el pasado, reeditando su propia experiencia: recordando cómo eran ellos como padres, qué vivieron cuando estaban en posición de hijos, qué sintieron respecto de sus padres. Nunca faltarán anécdotas, advertencias y consejos tal vez no actualizados, pero que surgen del corazón.
Hasta aquí algunas generalidades acerca de ese momento, teniendo presente que como cualquier situación de la vida, hay que rescatar la singularidad que cada una de ellas tendrá en cada sujeto, que guardará relación con su propia historia, que impondrá su impronta y despertará vivencias únicas e irrepetibles.
En estas épocas, los abuelos suelen ser una de las opciones con quien dejar a los niños frente a compromisos laborales de los padres y esto es muy aliviador a la hora del regreso al trabajo de la madre reciente. Dejar a sus hijos al cuidado de abuelos puede ser una de las opciones más tranquilizadoras, pero para que ello no se convierta en una dificultad, debemos tener en cuenta estas sugerencias:
Lic. Marisa Russomando
Psicóloga especialista en Maternidad y Crianza
Directora del espacio La Cigüeña
www.marisarussomando.com.ar
Nota auspiciada por Huggies
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