Desde la gestación a los dos años. Es clave la nutrición en los primeros 1000 días de vida.

• El desarrollo y la salud de los niños están en nuestras manos desde antes de su nacimiento.

• Especialistas aseguraron que la situación nutricional de la mujer embarazada y todo el ambiente alrededor del niño (alimentación, salud, higiene, estimulación cognitiva, contención, etc.) impactan directamente en el potencial físico e intelectual de los más chiquitos.

La mayoría de los padres (o futuros padres) no sabe que las elecciones nutricionales hechas en las etapas tempranas de la vida impactan en el desarrollo a largo plazo de su hijo. Además, la falta de conocimiento y comportamientos inadecuados pueden reducir las oportunidades de óptimo desarrollo y alcance de su máximo potencial. Si se logra que los niños tengan la mejor nutrición durante los primeros mil días de vida, la batalla por un desarrollo saludable estará cerca de ser ganada.

Un gran porcentaje del desarrollo de la salud futura del bebé y del riesgo de enfermedad, está determinado por factores ambientales (nutrición, cuidados de la salud, higiene, educación) y no sólo por factores genéticos.

La mayor ventana de oportunidad para que la nutrición tenga un impacto en la salud es durante los primeros 1000 días de vida, desde la concepción y hasta los dos años de edad, cuando se desarrollan los órganos y los sistemas biológicos. Numerosas investigaciones evidencian que la nutrición en esa etapa juega un papel preponderante en el potencial del adulto futuro.

Un claro ejemplo se da en las abejas, donde la abeja obrera y la abeja reina comparten la misma información genética, pero mientras la obrera vive 15 días y no se puede reproducir, la reina, al ser alimentada con jalea real, logra una supervivencia de un año y medio y se reproduce en la colonia: son los mismos genes pero una y otra no recibieron lo mismo luego de nacer. En las personas dependerá de la alimentación y del medio ambiente desde antes de que la mamá se embarace hasta los primeros años de vida del bebé.

Entre los factores determinantes, se encuentra la alimentación de la mujer antes y durante el embarazo y por supuesto la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida. Lograrlo implica que las familias reconozcan la importancia de no introducir otros alimentos (especialmente leche de vaca) pero así también el apoyo de toda la sociedad, la existencia de un marco legal y el acompañamiento de los pediatras, entre otras medidas.

Influenciando los genes

Si bien los genes son algo con lo que nacemos, no son determinantes, si no que se los puede “influenciar” para alcanzar el mayor potencial de cada uno. Para esto, juegan un rol fundamental el medio ambiente y la nutrición desde la concepción, gestación y después del nacimiento a lo largo de la primera infancia.

No todo está escrito y tenemos mucho por hacer para garantizar la salud futura y el máximo desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos y de las futuras generaciones.

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